Os habéis parado a pensar en el destino? Yo sí, cada día. A veces, tengo miedo de estar forjando mi vida, de un modo determinado y que luego, algo, un fuego invisible lo arrase todo. Y yo, vuelva a quedarme sólo rodeada de cenizas.
He vivido tantas veces esa sensación que sé paso a paso qué va a pasar... y es un miedo muy fuerte, que se agarra a mí, oprimiéndome el pecho y me ahoga.
Cada noche, me acuesto y miro a mi lado, en ese velo en blanco y negro y siento... siento tanto amor por lo que tengo... y siento, tanto miedo...
Por otra parte, pienso que si todo está trazado, y de verdad lo creo así, sólo debo persignarme, y vivir exprimiendo cada gota del néctar...
Vivir es una experiencia dulce...no debo olvidarlo
A veces el dolor puede venir inyectado en pequeñas dosis de veneno... otras por medio de punzadas dolorosas o de oleadas que te ahogan.
El otro días me quedé paralizada cuando vi anunciar esta película en la tele. Película basada en un libro que me leí el año pasado, mientras mi vida titilaba amenazando apagarse como una vela... mientras caminaba a ciegas por la cuerda floja en medio del vacío.
El libro, La palabra más hermosa, me inundó, de aromas, de sabores, de sensaciones... Puso mi mundo aún más patas arriba, cuando de él, a penas quedaban ya ruinas.
Hoy cada vez que veo el trailer, oleadas de un dolor difuso me recorren, dejándome paralizada y dándome a pensar tanto... tanto...
Bueno, me quedo con mis oleadas y aquí dejo el trailer
Habéis visto alguna vez pasar a vuestro reflejo por delante de vuestras narices? Yo sí.
Mi reflejo, lleva un traje largo, muy largo, de color marfil, el pelo suelto… mi reflejo sonríe y se le remarcan dulcemente los pómulos… lleva una cuerda en la mano y camina descalza por un bosque de hoja caduca…
Alguien, a quien he amado hasta quedarme exhausta, me dijo una vez algo así, “si lo nuestro no funciona voy a convertirme en un sinvergüenza”; no fueron esas sus palabras exactas desde luego, pero el significado se parecía; intentaba decirme que iba a vivir. Tenía razón, debo de reconocer, que tenía mucha razón y tendría que haber captado la esencia de lo que decía. Sombra sabia… sombra lujuriosa…
Yo ya no lloro, sólo salen diamantes, hermosos de mí.
A mí, no me sirven ya las reglas. Me voy a convertir en la mala pécora queme habéis estado enseñando a ser.
Salía el viernes de trabajar, tarde, como siempre. Paseé por las calles de Alicante con una sonrisa suave, pintada en la cara. Ese agradable paseo que ayuda que el aire llegue a mis pulmones... i qué veo? una pareja abrazándose en medio de la noche, haciéndose un nudo con sus cuerpos. Hacía mucho que no veía nada así. Con ese momento mágico y otros más, llegué a casa, feliz, tranquila, como hacía tiempo que ya no llegaba. Y llegaba con esta canción en la cabeza... 'Cause I shine bright like a diamond... La noche de viernes, huele a chocolate, a panettone y a paz, pero sobretodo sabe a diamantes...
Pero el sábado tuvo también su magia, sin duda. Estaba con mi chica comiendo, ella me escucha, yo le cuento mis locuras... Sin duda, merece la pena darse pequeños homenajes, y el restaurante Azafrán se presta para ello; y cuando ya acabas la comida y te enzarzas en una conversación de dos horas, sobre cómo la pasión mueve la vida de las personas... enlazas divagando entre la diferencia de pasión y locura... y en la memoria, comienzan a encajar piezas del puzzle. Si miras atrás, no ves pasión, sólo locura... y de qué sirve estar loca por alguien que está demasiado cuerdo?
Sentimientos, Inés, sentimientos. Y los sentimientos, no son balazos que te atraviesan tres semanas... los sentimientos verdaderos, se quedan a tu lado y te ayudan a quitar los guijarros del camino... Porque eso, es realmente el amor
No acaba todo aquí, hoy el chico de los ojos azules, me ha sorprendido gratamente. La vida es lo que nosotros queramos que sea, lo que nosotros nos construimos pasito a pasito... Te mereces un homenaje... veremos de qué soy capaz... Doce años de amistad con interrupciones, son muchos no??
6 de noviembre, lugar? Un centro de salud cualquiera. Una joven de veintiocho años, se sienta delante de la mesa de escritorio que la separa de una doctora. Una doctora vestida en mil colores y cuyo desparpajo desborda la mesa entera. A su lado, una enfermera sobria que equilibra a la perfección tan extraña pareja. La doctora habla… la enfermera, asiente, reforzando lo que la doctora dice.
La joven mira a su izquierda, hacia el reloj de arena; éste, revienta sus paredes yla arena comienza a caer sobre ella sin inmutarse nadie en la habitación. Mientras la arena sigue cayendo inexorablemente, la chica mira hacia el reloj, colgado en la pared. Ha empezado a derretirse como en el cuadro de Dalí… enormes goterones de pintura espera resbalan por la pared al suelo con la densidad del aceite hasta llegar a sus pies. La pintura dorada y azul cielo, empieza a teñir su calzado.
Cuando la doctora acaba de hablar, la muchacha a penas puede moverse o articular palabra… la arena le llega al cuello, a la cabeza y le tapa la boca; el reloj d pared, se ha convertido en un charco denso que atrapa sus pies.
Se oye un grito agudo y ahogado, que reverbera en las paredes de su alma.
El hogar, es...el hogar es un estado, un estado que vive dentro de nosotros y el cuál pasamos la vida buscando fuera. El domingo estuve en el maravilloso apartamentito de 25 metros cuadrados de mi amiga. Ese, que está en un decimotercer piso y donde se puede comer y desayunar mirando el mar. Cada vez que entro en esa casa, siento que es un hogar, y que un trocito de mí es parte de él. Es una sensación agradable que se desvanece al día siguiente de haber estado allí. Qué es el hogar? El hogar es cuando una se encuentra relajada, querida, cuando con una copa de vino, ríe con ganas. El hogar es comer despacio y vivir cada segundo. El hogar es volver por esas viejas carreteras pegadas a acantilados, amodorrada, risueña, escuchando música de los ochenta. Yo soy mi hogar... cada vez que me quiero mucho
Ayer, después de hace mucho tiempo, volví a practicar senderismo. Montaña arriba, bajo un sol de justicia, iba meditando y observando cómo cambia todo. Mi nueva vida, implica, nuevos compañeros de senderismo, nuevos compañeros para el camino, nuevos caminos, nuevas piedras y paisajes... Distintas conversaciones... El paisaje era árido y el sabor amargo en mi boca, era penetrante. Me recordó a mi última salida como senderista, en el CabeÇó d'or, el día después del cumpleaños más triste que he tenido. Ha pasado un año y medio con sus meses, sus días, sus horas, sus segundos... Pero parece una eternidad. También observé cambios en mí. Me sigo aislando del grupo, contemplando sólo lo que a mis ojos es sagrado; sigo alejándome para mantener un diálogo coherente, estar en comunión conmigo misma y poner los pies en el suelo. Pero ahora no camino rápida, observo dónde pongo cada uno de mis pies, medito cada uno de mis movimientos, y gracias a ello, no di con los dientes en el suelo ayer. A ésto le daba vueltas, cuando me he dado cuenta, que esa nueva cautela, también impidió que hace poco no diese con mis huesos y mi alma sobre el duro cemento.